TOM
Me puse el bañador y una camiseta de unas cuantas tallas más pequeña de las que acostumbraba a llevar.
-Bill, estás ya?
-Sí, un segundo!
-Para que te maquillas si te lo ibas a quitar al llegar aquí?!
-Que te calles!
Esperé unos minutos más hasta que, por fin, salió del baño.
-Que tardes en hacerte una paja, vale. Pero en quitarte cuatro mierdas de la cara?
-¿ahora también controlas el tiempo que tardo en masturbarme? Que cerdo…
-Te recuerdo que compartimos habitación.
-Jamás en la vida me he masturbado delante de tus narices.
-Ni poco! Hace dos noches estabas dándole al candíl pero bién.
-Ves? Tú mismo lo has dicho, por la noche. En teoría tú estabas durmiendo en tu cama y yo haciendo mis cosas en la mía. Por tanto, jamás en la vida me he follado delante de tus narices, como dices.
-No empecemos con la amigüedad de las palabras, eh? Que te meto una ostia que sales volando.
-Blablabla… úu
PUM!
-GILIPOLLAS! ÒÓ –me gritó poniéndose las manos en la nuca.
-Te lo dije, tio, te lo dije. ¬¬
Salimos de la habitación dándonos collejas mutuamente. Cuando empezábamos y no nos separaban, no podíamos parar. Siempre queremos tener la razón, somos así de cabezones.
-Imbécil òó –me empujó con el hombro.
-Gilipollas ùu –hice lo mismo con él.
-Eh, eh, ¿no os podemos dejar ni un minuto solos? –dijo mamá. Ya habíamos llegado al hall.
-A empezado él ._. –dijimos a la vez.
-Vamos a la playa? –preguntó Gordon desviando el tema.
GRACE
La chica le agarró de la mano y se lo llevó al agua. Él me miró por última vez.
Será cabrón. ¿Pretende darme celos? Pues no se lo iba a poner tan fácil ÙÚ. Me levanté y fui hacia el mar. Me senté en la orilla, dejando que las olas me acariciaran hasta la mitad del muslo. Me puse a tomar el sol haciendo el paripé.
-Aaaaaaai, que calor! óò –me pasé agua por el cuello. Miré hacia el chabal y vi como me miraba por encima del hombro de su novia. Le sonreí. Vi como le decía algo a la chica, se dieron un beso y ella se fue. ¿Qué le habría dicho? EL chico vino hacia mí, pero yo me levanté y fui hacia mi toalla. Me giré y el chico me seguía. Cogí la toalla y me limpié la arena que se me había quedado enganchada en los muslos.
-Hola
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